Familia


¿Qué paso con la familia? Recuerdo que esperaba con ansias las navidades, que aquella tía querida que vivía lejos llegara con su alegría y sus regalos. Todos riendo, los niños jugando, nada importaba más que eso, la felicidad era eso. Compartir, querernos unos a otros, no importaba si alguien tenía más dinero que otro, no importaba.

¿En qué momento llegaron las malas intenciones? ¿Por qué ahora escucho a uno hablar mal del otro, por qué quieren dañarse entre ellos? Somos una familia, ¿por qué todo se está cayendo?
Ahora mi tía no está, dice que le hacemos mal. ¿Yo que hice? ¿Por qué? ¿Por qué no la veremos la siguiente navidad? La extrañaremos.


Llegó Navidad, se siente extraño, falta algo, hay muchas luces, pero ya no alumbran como antes. Las risas no se oyen igual, no tienen la misma armonía, hay un silencio donde antes había estruendo. No me gusta, pero todos parecen hacer lo mismo de antes, como si no faltara nada, como si todo estuviese igual.

Los días pasan, los años pasan, todo se está derrumbando.

Hablan de ellos como si fuesen extraños, como si los odiaran. ¿Por qué? Somos familia. Ya va, se están abrazando, ¿ahora se quieren? No entiendo.

¿Qué es todo esto, por qué mientras voy creciendo me agrada menos lo que veo? ¿Por qué ahora siento tan ajenos y tan lejanos a estas personas que antes adoraba? ¿Qué pasó?

Ya voy al bachillerato, la familia se hace cada vez más pequeña. Ya estoy dudando de esa palabra. ¿Familia será algo bueno o destruye?

Los hermanos pelean entre ellos y luego se reconcilian, ¿acaso no saben que con cada pelea hacen grieta? Ya nada es igual, esa taza reluciente que vi de niña ahora está toda rota, aunque de lejos parezca la misma.

En las reuniones “familiares” solo escucho que juzgan a los demás, hablan mal de los que no están presentes, le arreglan la vida de una forma ficticia con opiniones que nadie les pidió. ¿Acaso no tienen ellos una vida? ¿Por qué insisten en ensuciar un jardín que no es de ellos? ¿Por qué no se dedican a limpiar el suyo en vez de dañar? No entiendo nada, la vida ya no parece tan colorida.

Entré a la universidad, cada vez tengo más responsabilidades, ahora tengo que pararme y cocinarme yo sola, ya no tengo a mamá al lado, ya no importa si estoy triste o desanimada, tengo que seguir.
Cada día me siento más sola, todos los días hablan de personas distintas, ya no es solo de la familia, es de los vecinos, de sus amigos, de sus padres, de sus hermanos. No me agrada esto, creo que iré a la habitación. No, ya no puedo meterme debajo de las sábanas y escapar, no estoy sola aquí, tengo responsabilidades, será luego.

Nos mudamos a una casa más grande y ahora hay más personas en la casa, ah cierto, son “familia”. No se cómo sentirme, sólo fingiré que todo está bien, que todo sigue igual.

Pasan los meses, pasan los años y sigo aquí, aunque más hundida, más distante. Extraño mi casa, pero necesito estudiar así que seguiré fingiendo.

La economía del país se fue al suelo, ya no puedo estudiar y comer, tengo que hacer solo una de las dos y precariamente. Estoy decidiendo irme del país, busco ayuda, cada vez me siento más muerta. 

Logré salir, estoy con papá, con mi hermano y su “familia”. Si, así entre comillas. Se oyen ruidos, se oyen gritos, se oyen golpes y una bebé llorando; esto no es una familia.

Quiero salir corriendo, quiero huir, irme lejos, me van a ayudar, respiro.

Estoy en un nuevo país, me siento en paz, siento que puedo respirar, solo somos dos en una habitación y casi siempre estoy sola.

No hay gritos, no hay golpes, pero me informan que vienen en camino más personas, ¿esto será bueno? Nos vamos a mudar a una casa más grande, ¿debo huir o ayudar? No, tengo que ayudar. Pasan los meses, cada vez me siento más incómoda, más extraña. ¿Será momento de huir? No, debo seguir ayudando.

Escucho nuevamente gritos, pero esta vez estoy en medio de ellos. Ya no puedo más, no quiero saber más de esa palabra “familia”. No tiene ningún significado para nadie, ¿por qué sigo aquí?

Me mudé, no quiero saber nada de ellos, me hacen daño, le hacen daño a todo lo que tocan. Ahora vivo en paz, puedo respirar, ya no siento odio a mi alrededor, solo siento amor. Encontré el amor, nadie me había querido así, ¿tiene algo que ver que me haya soltado de la mano de mi familia? No lo sé, pero se siente bien.

Recuerdos invaden mi mente, palabras llegan a mis oídos, están hablando de mí. ¿Por qué? Ya no formo parte de sus vidas, déjenme vivir. Yo no quiero vivir en un constante sosiego, quiero vivir, quiero ser feliz sin tener que fingir una sonrisa.

Voy a casarme, no tengo “familia” a quien invitar, no tengo amigos, tengo a mis padres, pero están lejos. Amo a este hombre, ¿por qué me siento así? ¿Por qué siento que una parte de mi está vacía y la otra se está desbordando?  Quiero equilibrio, necesito equilibrio.

Quiero volver a ser yo, la niña que quería salir corriendo a mojarse con la lluvia.

Hay mucha gente alrededor, muchas risas, aparentemente se llama alegría, pero a mi esa alegría me da alergia, me siento vacía, quiero salir corriendo, quiero meterme debajo de las sabanas y usarla como escudo como cuando era niña, para que los monstruos no me llevaran.

Quiero volver a tener amor por la comida, quiero disfrutar lo dulce, lo salado y lo agridulce, necesito volver a sentir el placer de comerme un pastel o una lasaña.

Quiero poder caerme, reír y seguir corriendo como si nada pasó.

Quiero el abrazo de mi madre, y el beso de mi padre.

Quiero dejar de fingir una sonrisa, dejar de decir que estoy bien cuando en realidad me estoy derrumbando. Hay un mar de lágrimas dentro de mí, y me estoy hundiendo tratando de aparentar que estoy bien.

¿Por qué nadie nos dice que mientras más años pasan, más muerto estás?

Necesito mi vida de vuelta, quiero vivir.

Estoy triste, pero igual me río. A veces ya no quiero estar aquí. Necesito paz.







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